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Un mundo sin género

¿Un mundo sin género se consideraría un mundo utópico?, ¿el género propicia la violencia entre las personas?

Espero podamos encontrar las respuestas a estas preguntas a lo largo de este texto. Considero que vivimos en un mundo donde la mayoría impone el poder sobre la minoría, es decir, el poder de decisión, los derechos, la libertad están reservados para quien la sociedad considera “normal”, algunos ejemplos de esto son la heterosexualidad, el machismo, el patriarcado, poderes que nos rigen y que deciden qué está bien visto y qué no.

Un mundo sin género sería un mundo hegemónico, en donde no habría lugar para la diferencia porque no existiría la diferencia como tal, el mundo estaría regido por lo imaginado como natural.

Basándome en la definición de género que se encuentra en el texto de Promoción de la salud sexual:

El género es la suma de valores, actitudes, papeles, prácticas o características culturales basadas en el sexo. El género, tal como ha existido de manera histórica, transculturalmente, y en las sociedades contemporáneas, refleja y perpetúa las relaciones particulares de poder entre el hombre y la mujer

OPS/OMS, 2000, p.7

En nuestra sociedad se ha ido construyendo el concepto de género durante mucho tiempo, a partir de esto se ha establecido cómo debe ser un hombre y una mujer, qué deben vestir, qué deben sentir, cómo expresarse, cómo se debe amar si eres mujer o si eres hombre y hasta cómo te deben amar. En un mundo sin género tal vez no existirían estas diferencias entre cómo ser hombre o mujer, masculino o femenino, pero no basta, ya que como sociedad solemos categorizarnos todo el tiempo, es decir, no solo el género establece cómo debemos comportarnos o qué derechos, beneficios o desventajas tenemos, también existen las clases sociales, la religión y la política, en realidad las instituciones nos imponen día con día qué es lo correcto o lo normal, me parece que el género desde la perspectiva institucional es solo otra forma de establecer cierto “orden” y sobre todo poder en la sociedad.

Estamos regidos por un poder heteropatriarcal, en donde se nos impone tanto a hombres como a mujeres la manera en la que debemos comportarnos ante la sociedad, porque ha sido justamente ésta quien ha decidido cómo debemos vivir, esta imposición ha generado principalmente violencia hacia el otro e intolerancia a la diferencia, lo cual se ha reflejado durante muchos años a partir de guerras, racismo, machismo, feminicidios, homofobia, transfobia, asaltos, secuestros, entre otras cosas; lo que me parece importante puntualizar, es que existe una gran parte de esta violencia que es dirigida a las mujeres.

Como lo mencionó Marcela Lagarde en la cámara de Diputados, LIX Legislatura ,“es preciso incluir en las relaciones genéricas patriarcales a las decenas de miles de mujeres víctimas de feminicidio, llevadas a la muerte violenta por cercanos y desconocidos, por el sólo hecho de ser mujeres (2004)” (Lagarde,2008,p.5).

Por ser mujeres o por ser hombres femeninos, muchas veces recibimos violencia o agresiones que son cotidianas, las cuales están dirigidas hoy en día a partir del micromachismo, el cual respalda al machismo y lo hace crecer cada vez más, ya que tanto el ser mujer como ser femenina, para nuestra sociedad, al menos en México, es sinónimo de vulnerabilidad o debilidad, lo cual se ve reflejado en la gran cifra de acoso sexual que existe hacia las mujeres, la violencia, la desigualdad laboral, entre otras cosas, y desafortunadamente me parece que aunque no existiese el género es muy poco probable que esto se erradicara, ya que se necesita eliminar o ser conscientes de cómo nos rige el patriarcado para un verdadero cambio e igualdad entre mujeres y hombres.

No creo que la existencia del género propicie la violencia, por lo tanto, la ausencia de género no significaría la ausencia de violencia, me parece que la violencia se genera y se construye a partir del poder y el uso de éste en nuestra vida diaria, el sistema patriarcal nos ha educado de tal manera que repetimos una y otra vez actos de violencia, por muy pequeños que sean, entre nosotros y actualmente está muy normalizada e interiorizada, al grado de burlarnos del otro sin ponernos a pensar qué siente o cómo le podría afectar.

La sociedad ha convertido las redes sociales justo en instrumentos de violencia cotidiana, los memes, las críticas, el clasismo, son cosas que vemos diario en nuestras redes sociales y que replicamos sin ponernos a pensar en el otro, y por supuesto que es fácil ser violento escondido detrás de un celular o una computadora.

Aun así hemos llegado a un punto en la convivencia con el otro donde repetimos esta agresión y ejercicios de poder a los que ya estamos tan acostumbrados, tanto que no podemos aceptar justamente la violencia que nosotros mismos ejercemos en el otro y hasta en nosotros mismos.

La violencia está basada en prejuicios y hoy en día existen muchos grupos, colectivos y personas que luchan para que estos se erradiquen, para que la diferencia no sea castigada, pero también hay gente que lucha a favor de la agresión, de las etiquetas, del machismo, del poder sobre los grupos oprimidos, así que con género o sin género vivimos en un mundo intolerante, en un mundo donde el odio predomina, donde el poder tiene la última palabra; verdaderamente no deseo hundirme en el pesimismo, creo que sí podemos hacer un cambio ante esto, de hecho ha habido muchos cambios a lo largo de los años, el feminismo, la comunidad LGBTTTIQ+ han logrado que las “minorías” tengan una voz, y pongo minorías entre comillas, porque realmente las mujeres no somos minoría, la comunidad LGBTTTIQ+ no es minoría, simplemente a lo largo de la historia se nos ha oprimido tanto, se nos ha violentado tanto que usualmente creemos que estamos solos contra el mundo y no es así, estamos juntos, somos muchos los que queremos vivir sin violencia, sin miedo, a partir del respeto, es cuestión de no parar de movilizarnos, de no dejar de luchar por nuestros derechos, por nuestra libertad, por más que nos quieran reprimir nuestra voz es cada vez más fuerte.

Escrito por:

Psic. Cynthia Toral Martínez
Egresada licenciatura en Psicología
Universidad de Londres campus Cd. De Querétaro

*El contenido de estos artículos son responsabilidad de quién de los escribe y no necesariamente comparte las opiniones de la Universidad de Londres Campus Querétaro.

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